FDsF
   

QUE PASA CON LA NUEVA LEY DE MINERIA

19 Sep 2006


Aunque solo falta un último debate para su aprobación, la Nueva Ley de Minería continua causando polémica entre los diferentes sectores del pueblo hondureño, mientras unos están de acuerdo con aprobarla en su última discusión, los grupo de la sociedad civil se oponen hasta que  no se hagan cambios sustanciales.

Tomas de carreteras, protestas y manifestaciones en los bajos del Congreso Nacional han sido parte de las reacciones de varias organizaciones civiles opuestas a seguir explotando los recursos mineros a cielo abierto y a recibir escasos centavos como impuestos por este valioso recurso, las manifestaciones han logrado por el momento parar su aprobación.

Estos mismo grupos exigen cambios sustanciales a la ley que actualmente se debate dentro del Poder Legislativo y piden públicamente suspender su discusión hasta que se halla concertado con todos los sectores involucrados para evitar así la explotación irracional de los metales. La minería a cielo abierto es una de las industrias más sucias del mundo, daña el medio ambiente, genera conflictos y mayor pobreza para los pueblos, dice uno de los anuncios de la campaña difundida por los defensores de una verdadera ley minera. De esta reflexión se puede deducir que el oro es una maldición para las mayorías y una bendición para unos pocos.

La polémica ha llegado hasta los jerarcas de la Iglesia Católica en Honduras, el  cardenal Rodríguez aplaude el trabajo que realizó la actual Comisión de Recursos Naturales y de Minería -según expresa en un comunicado- “para obtener a través de una nueva ley lo conveniente para proteger la salud y el bienestar de los hondureños, el medio ambiente y los intereses de Honduras”.

“Deseo agradecer el apoyo que Caritas de Honduras, el organismo de la Pastoral Social de la Iglesia Católica ha recibido de la comisión y en particular de su presidente Arnoldo Avilez, quien siempre ha trabajado de cerca, procurando lo mejor para Honduras”, expresa el Cardenal.

Pero frente a la posición del Arzobispo capitalino está la del jefe de la Iglesia del sector de occidente, el obispo Luís Santos, quien sostiene que el Congreso “debe elaborar una nueva ley ya que el dictamen que se encuentra en proceso de discusión responde a los intereses de las transnacionales mineras”.

Santos encabezó hace algunas semanas un movimiento que provocó que Manuel Zelaya los recibiera en Casa Presidencial el pasado 24 de agosto para hablar, entre otros temas, de la derogación de la Ley de Minería. En el encuentro, el Obispo católico dijo que se había avanzado en el sentido que el Presidente se comprometía a cumplir la prohibición de explotaciones mineras a cielo abierto, lo que representaba un avance, pero no una voluntad de los pueblos que son afectados por las explotaciones que dañan el ambiente y la salud.

Y mientras se llega a ese polémico tercer debate dentro del Congreso Nacional los opositores de la nueva ley argumentan que si algo ha quedado claro en estos años, es que se necesita con urgencia trabajar por modificar estas situaciones injustas, que obligan a países pobres y vulnerables a pagar un alto precio por la extracción de oro, traducido en destrucción ambiental, explotación y pobreza para muchos, al tiempo que se generan escandalosas riquezas para un reducido grupo de personas.

La actual Ley de Minería, es una ley generadora de injusticia, ya que no protege eficientemente los recursos naturales básicos para la subsistencia de las comunidades, por el contrario limita el disfrute de los derechos humanos, y no genera beneficios reales y suficientes para el país, argumentan quienes se oponen.

La última denuncia en torno a esta polémica ley surge con denuncias de supuestos sobornos a algunos diputados por parte de las trasnacionales mineras. Se ha llegado a decir por parte del Obispo Luís Santos que existen ofrecimientos para financiar futuras campañas políticas si la ley es aprobada. Sin embargo no existen pruebas al respecto y esto a molestado a los directivos del Poder Legislativo.